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B + B. Biotecnología y Bioética

B + B. BIOTECNOLOGÍA Y BIOÉTICA.

 

Por: Diana Vanessa Sánchez Salazar

 

No es desconocido que Colombia recientemente ha hecho una apuesta grande por la biotecnología para ofrecer respuestas a los grandes problemas locales y globales; hablando de investigación biotecnológica a nivel de Iberoamérica poco a poco ha logrado irse abriendo camino y está en carrera detrás de los grandes conocidos como Brasil, México y España. Su bandera: la megadiversidad aunque debe reconocerse los adelantos aplicados en salud humana.  

Colocando en el buscador de Google las palabras “biotecnología” y “Colombia”, encontraremos la frase “Biotecnología-invierta en Colombia”. El país busca ser en el 2032 líder mundial en biotecnología, iniciativa del actual gobierno y apoyado por el sector empresarial colocando todos sus esfuerzos técnicos en lograr esta meta.

Estos esfuerzos técnicos se representan en la creciente formación en ciencia, tecnología e innovación en el país; Bogotá, Medellín y el Eje Cafetero son los lugares donde se ubican la mayor cantidad de grupos de investigación según datos de Colciencias, sin embargo lo que preocupa o se discute no es la capacidad técnica del país para afrontar este gran reto de alcanzar un liderazgo en materia biotecnológica, lo que inquieta es la formación bioética de los investigadores, que tomando en cuenta el panorama actual, resulta insuficiente.

Indiscutiblemente la biotecnología controvierte determinadas cuestiones biológicas y antropológicas, y además del conocimiento técnico, debe ser acompañada por una reflexión bioética y biojurídica dotada de perspectivas claras y propositivas que abarquen la regulación de proyectos biotecnológicos, la ponderación de riesgos y beneficios en sostenibilidad social, la implementación de instrumentos legales eficaces de protección de los seres humanos, entre muchas otras cuestiones.

Hace unos días estuve precisamente en el I Congreso Iberoamericano de Biotecnología que se celebró en Salamanca España, y resulta cuestionable la posición de algunos investigadores presentes de diversos países fundamentando el avance biotecnológico en la cantidad de patentes de las que se fuera titular, o haciendo afirmaciones como que la amenaza a la megadiversidad de los países era cuestión del pasado o peor aún, como alguien expuso: pero es que biopiratería siempre va a existir. Dato aparte, la cantidad de trabajos investigativos presentados en forma de póster en temáticas como bioenergía, biomateriales, nuevos procesos alimentarios, entre otros fueron abundantes, mientras que en la línea de bioética y sociedad, fueron presentados sólo dos, los cuales valga decir fueron resultado del Grupo de Investigación en Ética y Bioética (GIEB) de nuestro Instituto.

 

No podemos concentrar nuestras miradas sólo en la técnica, no se puede ser líder en materia biotecnológica sin tener en cuenta la sostenibilidad ambiental, los recursos genéticos, los conocimientos tradicionales de nuestras comunidades ligado a la justa distribución de los resultados económicos y ni qué decir del respeto por los derechos de todos los intervinientes, entre otros factores. Los investigadores deben aprender que ciencia sin ética no es buena ciencia. 

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