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Lo que aprendimos del penal de Messi

LO QUE APRENDIMOS DEL PENAL DE MESSI

 

Por: Beatriz Eugenia Campillo Vélez

Llama profundamente la atención todo lo que se ha desencadenado en redes sociales después de que Lionel Messi, el astro del fútbol, el mejor jugador del mundo errara un penal en la Copa América. Con distancia y una visión si se me permite más humanista, creo que lo que sucedió aportó más a la humanidad que lo que puede aportar una copa, las grandes reflexiones que han salido nos las hubiéramos perdido si Argentina hubiera ganado, o si Messi al menos hubiera anotado el penal.

 

Tal vez una de las mejores fue aportada por una maestra argentina Yohana Fucks quien le escribió una carta abierta al jugador, que fue compartida más de diez mil veces por Facebook. Como ella misma lo indica en una entrevista a la BBC, esto va más allá del jugador: "Le escribí a los argentinos y a esos padres que quieren que los hijos no se frustren cuando llevan siete en un examen y que luego los llaman perdedor si no sales primero en una competencia".

Lecciones que aportan más a lo humano que a lo estrictamente futbolístico y que pueden y deben ser aplicadas incluso en las organizaciones. Aquí simplemente pretendo hacer un recuento de algunas que he tenido la posibilidad de leer en distintas fuentes:

1.       “No pierdo yo, pierde el equipo”: en esa frase podemos resumir la lección que vino directamente de Messi al rechazar el premio de mejor jugador en la copa. Aunque no está mal que algunas personas se destaquen más que otras, al final los trabajos son en equipo todos aportan. Pero cuando se tiene la responsabilidad de ser el capitán, el líder de un grupo de alguna manera la responsabilidad al compartir éxitos y fracasos es mayor. Y cuando ese líder tiene problemas debe estar su equipo allí para respaldarle.

2.       Todos necesitamos apoyo y estímulos: es normal sentirse derrotado cuando las cosas no salen bien y querer renunciar, y aunque muchos lleguen con sus críticas, también es necesario que otros recuerden lo bueno que se ha hecho en otras ocasiones. A veces estos apoyos llegan de quienes menos imaginamos. Todos de alguna forma pasamos por esos momentos donde todo se ve oscuro, esas redes de apoyo las necesita incluso el mejor jugador del mundo, son cuestiones muy humanas que el dinero no puede comprar.

3.       Ver a la persona más allá de títulos y cargos: Lo más rescatable de la carta de Yohana Fucks y la de Ricardo Montaner (por citar dos de las más virales) es que se atrevieron a hablarle a Lionel Messi, y no al 10 de la selección. Hace falta en nuestra sociedad esa cercanía para manifestarle al otro lo importante que es, con mayor razón cuando tiene una falla o cuando algo no salió bien. Es especialmente importante lo que anota la profesora Fucks en su carta cuando dice a Messi, pensando en sus alumnos: "No les muestres que por más éxitos que uno coseche en la vida, nunca terminará de conformar a los demás y peor aún, no les hagas sentir que deben vivir para conformar a los otros".

Lastimosamente nuestra sociedad se acostumbró a valorar a las personas por un cargo, una posición y cuando por cualquier razón la pierden las hacen sentir como si no valieran, al punto que ellas mismas se lo creen. Es un juego cruel que le hace daño al ser humano y oculta su esencia.

4.       Siempre sirves de ejemplo a alguien: “Si vos que tuviste la familia acompañándote, que tienes un rico patrimonio personal y el apoyo de tanta gente, no lo logras, ¿cómo podrían ellos creerse capaces de continuar adelante pese a tantas batallas que día a día deben enfrentar?”, se pregunta la profesora Fucks.

Alguien podría decir que esto aplica en el caso de Messi porque es famoso, y claro, hasta la misma maestra lo reconoce que ella no logra tener tanto impacto en la vida de sus alumnos. Sin embargo, deberíamos recordar que en muchas ocasiones sin saberlo servimos de ejemplo y de motivación a otros que simplemente se inspiran en el testimonio de vida que leen en nuestras acciones. Hay muchos que en ese sentido son líderes silenciosos.

5.       Somos humanos: equivocarnos, cometer errores es normal: Se te exige más cuando eres bueno en lo que haces, y la mayor exigencia es la personal; pero siempre es bueno recordar que todos cometemos errores, que de alguna forma no somos máquinas. Como diría Julián Marías no somos fijos, nos vamos haciendo, porque la vida no se nos dio hecha.

En este sentido llama la atención la profesora Fucks en su misiva: “Mis alumnos necesitan entender que los más nobles héroes, sin importar si son médicos, soldados, maestros o jugadores de fútbol, son los que brindan lo mejor de sí mismos para el bienestar de otros, aun sabiendo que nadie los valorará más por ello, sabiendo que si lo logra, el triunfo es de todos, pero si falla el fracaso solo será de él, y aun así lo intenta”

6.       El fútbol es un juego: es importante recordar una idea básica que a veces olvidamos: que los seres humanos inventamos los juegos para divertirnos; lo curioso es que esto nos lo enseñan desde niños y después nos van enfocando exclusivamente en la competencia, la cual es sana cuando se trata de enaltecer una disciplina (de hecho, es un valor olímpico de respeto al rival), pero siempre será dañina si al otro se le ve como el enemigo o si el mero hecho de fallar te anula. Por eso fue interesante ver como ante la “caída” del mejor, los mensajes de ánimo vinieron de todos los lugares, incluyendo a sus rivales de cancha como Cristiano Ronaldo. Siempre hay que recordar que las personas son más importantes que una camiseta, que un partido político, que una ideología, que una empresa… y que por más diferencias que tengamos, es mucho más lo que nos une.

Finalmente, sería bueno también reflexionar sobre ¿cómo nos movilizamos ante el dolor del otro?, siempre que pasan estas cosas llueven por redes sociales las críticas señalando la banalidad que es el fútbol y las múltiples causas serias e importantes que tiene el mundo (pobreza, hambre, guerras, desplazados, y un largo etc.) y el silencio cómplice que a veces guardamos. No quiero caer en el extremo de pensar que disfrutar de un partido es ser un insensible, creo que la diversión y el deporte son importantes en la vida. Pero si llama la atención que no todo nos moviliza igual y que hay problemas más serios ante los que la opinión pública no tiene reacciones tan contundentes.

En otras palabras, ante el meme que decía “pobrecito Messi no, pobrecitos nosotros”, creo que también es válido preguntarse si nos movilizamos igual a consolar a alguien que falla un penal, que a alguien que pierde un trabajo que era su único sustento, o que pierde su familia y su casa en un desastre natural, o tiene secuestrado a un hijo, o este tiene problemas de alcoholismo o drogadicción, etc.

 

Y no es que tengamos que estar consolando al mundo o solucionándole los problemas a todos, pero ¿será que podemos llegar a desarrollar ese sentido de sensibilidad, de empatía tan alto al menos frente al dolor de las personas que tenemos a nuestro cuidado, las que tenemos cerca, por las que podemos hacer algo?, ¿seremos capaces de leer más allá de lo que nos muestran?

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