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Editorial Diciembre 2015

CONCIENCIA DE LO CREADO

 

Por: Verónica Naranjo Quintero.

 

Si se reconoce que la totalidad de la creación es sagrada, el ser humano es sagrado, por tanto posee la misión de cuidar la totalidad. Esta nueva visión trae consigo una nueva praxis misionera, ya que enfrenta a la persona a una realidad que pide que reconozcan que la naturaleza no es exterior a nosotros.

Pensar en que “No somos los únicos consagrados, sino consagrados dentro de la totalidad sagrada” (García, 2008, p. 289) es saber que se está descubriendo nuevos horizontes, por los cuales se permiten dar razón de una vida consiente de la perspectiva ecológica.

Desde el compromiso como totalidad sagrada se debe inspeccionar a través de la ecología lo siguiente: 1. Una apertura a la creación y 2. La clave de una espiritualidad ecológica:

  1. Una apertura a la creación :
  2. La clave de una espiritualidad ecológica:

Reconocer que la naturaleza no es exterior a nosotros, que nosotros somos naturaleza. “Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente”Gn.2;7, es así como se presentó desde el relato bíblico la relación entre el hombre y el medio ambiente, pues por la naturaleza sobrevivimos, esto nos recuerda que ella es la fuente de vida, “sentirse naturaleza es experimentar la grandeza de la vida y el misterio de la muerte” (García, 2008, p. 289) de esta forma la vida consagrada debe ser consiente y forma conciencias ecológicas a partir del amor por la madre tierra “Tomó, pues, Yahveh Dios al hombre y le dejó en el jardín de Edén, para que lo labrase y cuidase”Gn.2;15, por la fuente de la vida, por la eco-evolución.

Cuando se reconoce que la totalidad es sagrada se logra contemplar que el principio de la vida proviene de Dios y que por tal debe valorarse y no explotarse, este estilo de vida reconoce que en su opción es importante el interactuar con el ecosistema y los biocenosis, siendo gestores para una buena eco-organización, así se logrará el cuidado de la gracia que tiene nuestro planeta tierra desde la biodiversidad.

Lo anterior evoca el llamado a adaptarnos ecológicamente teniendo presente la complejidad, el pluralismo y todo lo que sirva para entrar en diálogo con el hombre, la naturaleza, el cosmos, su creador y todo lo pluri mencionado anteriormente.

La relación con todo lo creado, permite ayudar a la salvación del medio, es decir la relación cósmica ayuda a pensar en la salvación universal, esto se da en la medida que hay interacción entre hombre-medio ambiente. La misión ecológica conlleva a ser servidores de la tierra, como ella es del hombre, es saber que la relación misionera-ecológica es de suma importancia.

El poco interés que se ha tenido por la ecología es notorio en la pérdida de espiritualidad, de esta forma si la vida espiritual quiere afianzarse en una adecuada práctica, debe primero reconciliarse con la ecología, sintiéndose parte de lo creado.

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